El sábado fui al tanatorio y el domingo a un entierro. Desafortunadamente, al sábado siguiente he tenido que ir nuevamente al tanatorio y a otro entierro.
La diferencia de ellos, es que en uno había una gran multitud de gente, y en el otro apenas unas 14 personas.
Voy a seguir repartiendo una sonrisa y ofreciendo mi cariño y mi amistad para que cuando el camino de mi vida llegue a su fin tener la satisfacción de poder decir: "Que bien lo he hecho."
“Quisiera yo resucitar,
ese día que yo muera,
para poder ver mi entierro,
mi tumba y quién la rodea.
Y sentir la tristeza y alegría
de saber que me recuerdan.”
Gracias Eva por tener un sitio donde compartas tus cosas con nosotros!!